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¿Cómo mejorar la circulación?

El sistema circulatorio se divide en tres partes: sistema arterial, venoso y linfático. El sistema arterial y venoso cumplen la función de cohesionar todo el organismo, transportado la sangre cargada de nutrientes y oxígeno, que aportan la energía al organismo, y eliminando las sustancia de desecho al medio que nos rodea. El sistema linfático está formado por una serie de vasos y ganglios linfáticos que recorren todo el cuerpo. Los capilares linfáticos intervienen en la recogida y transporte de líquidos y residuos estancados en el organismo y los ganglios intervienen en el sistema inmunitario. Sentido de pesadez o de calor, hormigueo o piernas pesadas y doloridas, tobillos hinchados, capilares visibles y rotos… son muchas veces el aviso de que algo pasa en los vasos sanguíneos y linfáticos, que empiezan a perder elasticidad dilatándose y debilitándose. Cuando la circulación se ralentiza se crean estancamientos de líquidos y toxinas que se depositan en el espacio intersticial (que es el líquido que rodea las células), dando lugar al edema. Con el tiempo estos edemas si no son tratados aumentan de volumen y comprimen los vasos bloqueando la circulación de la sangre y de la linfa.

Una de cada cuatro mujeres sufre estos síntomas y el porcentaje sube a una de cada tres entre las mujeres mayores de 40 años.

Los trastornos que afectan al sistema circulatorio están influenciado por diversos factores, entre ellos:

  • Estilo de vida incorrecto: sedentarismo, tabaco, alcohol, tacones altos, prendas ajustadas, estrés, alimentación incorrecta…
  • Sobrepeso: el exceso de peso exige un sobresfuerzo a la circulación y dificulta el retorno venoso.
  • Estreñimiento: el intestino ocupado ejerce una compresión sobre las venas del abdomen que repercuten en la circulación. 
  • Desequlibrios hormonales: durante la pubertad o el embarazo, en la menopausia o cuando se toman anticonceptivos los niveles de estrógenos y de progesterona provocan alteraciones que pueden minar la elasticidad de las paredes venosas y causar retención hídrica.
  • Factores congénitos: Una laxitud constitucional del tejido conectivo, puede reflejarse sobre la tonicidad de los vasos sanguíneos, por lo que cuando hay antecedentes familiares de varices hay que cuidarse de forma especial la circulación

TERAPIA LINFÁTICA Y CIRCULATORIA MANUAL

El drenaje linfático manual, el masaje circulatorio, la estimulación mecánica muscular, el lipomasaje, son entre otros, eficaces “limpiadores” del organismo, que estimulan la eliminación de líquidos estancados, aceleran la circulación de la linfa y aumentan las defensas del organismo. Se trata de complejas técnicas de masaje y estimulación muscular que mejoran la circulación de retorno y desbloquean el sistema linfático.

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